Valores en los agentes del proceso educativo (parte 1)
Introducción y Motivación
Muchos fueron los factores que me hicieron optar por este tema. Puede ser uno de ellos la actual educación impartida en colegios con destacada formación académica a nivel provincial o regional, pero que se desgasta en la formación del “saber” y no del “ser”. Pero en verdad es el testimonio de profesores y personas identificadas con el proceso educativo que han perseverado en la confianza y entrega hacia los alumnos lo que me llevo a cuestionarme si es posible hablar de valores y cuanto influye en el proceso educativo.
A manera de introducción quiero citar algunos puntos que el profesor Victor Sánchez, nos compartió de su experiencia, de su testimonio de lo qué es en la práctica y en la teoría la “profesión docente”.
Él nos hablo de puntos esenciales a considerar en el ejercicio de la profesión: metodología, planificación, instrumentos de evaluación, formación constante del docente... pero agrego algo de lo cual era un “testarudo” (no lo digo en forma peyorativa) o insistente: en la confianza, apoyo, afecto para con los alumnos, nunca perder la fe en ellos no darles rienda suelta.
El esquema que dibuje aquella clase me parece íntegro, completo, humano:
Afecto/valores/confianza + la necesidad de parte de los alumnos por aprender = proceso educativo.
Esto quiere decir que hay que bajar el perfil a la competencia de los profesores en sus asignaturas... no, sólo que se de un diálogo entre profesores y alumnos, como un fruto de un trabajo previo.
“Crear destrezas y no solo verter contenidos”, señalaba nuestra visita ilustre.
¿cuáles son las herramientas?... el profesor no dudaba en responder: “afecto, somos seres humanos con vida y experiencias... por eso, sólo establezcamos los lazos y vendrá la enseñanza por añadidura”.
Sólo me queda agregar, que él sin habernos dado un currículo de su persona, con su convencimiento en lo que considera fundamental en la educación y su testimonio como director de un colegio con mucha delincuencia, convence y conmueve.
Bien, estuve buscando entre los documentos leídos en el semestre, buscando en la biblioteca central alguna pista... por eso, llamo una aventura a este ensayo-reflexivo, porque es difícil encontrar documentación con carácter laica del tema valórico.
Consta de dos partes este trabajo: una práctica y una teórica.
Al hablar de “valores en los agentes del proceso educativo”, quiero sí destacar en la persona del docente.
Un dato técnico, que se pedían requisitos respecto al modo de presentar este trabajo, pero en vista del orden del portafolio entero decidí dejarlo con tal tamaño de fuente.
Muchos fueron los factores que me hicieron optar por este tema. Puede ser uno de ellos la actual educación impartida en colegios con destacada formación académica a nivel provincial o regional, pero que se desgasta en la formación del “saber” y no del “ser”. Pero en verdad es el testimonio de profesores y personas identificadas con el proceso educativo que han perseverado en la confianza y entrega hacia los alumnos lo que me llevo a cuestionarme si es posible hablar de valores y cuanto influye en el proceso educativo.
A manera de introducción quiero citar algunos puntos que el profesor Victor Sánchez, nos compartió de su experiencia, de su testimonio de lo qué es en la práctica y en la teoría la “profesión docente”.
Él nos hablo de puntos esenciales a considerar en el ejercicio de la profesión: metodología, planificación, instrumentos de evaluación, formación constante del docente... pero agrego algo de lo cual era un “testarudo” (no lo digo en forma peyorativa) o insistente: en la confianza, apoyo, afecto para con los alumnos, nunca perder la fe en ellos no darles rienda suelta.
El esquema que dibuje aquella clase me parece íntegro, completo, humano:
Afecto/valores/confianza + la necesidad de parte de los alumnos por aprender = proceso educativo.
Esto quiere decir que hay que bajar el perfil a la competencia de los profesores en sus asignaturas... no, sólo que se de un diálogo entre profesores y alumnos, como un fruto de un trabajo previo.
“Crear destrezas y no solo verter contenidos”, señalaba nuestra visita ilustre.
¿cuáles son las herramientas?... el profesor no dudaba en responder: “afecto, somos seres humanos con vida y experiencias... por eso, sólo establezcamos los lazos y vendrá la enseñanza por añadidura”.
Sólo me queda agregar, que él sin habernos dado un currículo de su persona, con su convencimiento en lo que considera fundamental en la educación y su testimonio como director de un colegio con mucha delincuencia, convence y conmueve.
Bien, estuve buscando entre los documentos leídos en el semestre, buscando en la biblioteca central alguna pista... por eso, llamo una aventura a este ensayo-reflexivo, porque es difícil encontrar documentación con carácter laica del tema valórico.
Consta de dos partes este trabajo: una práctica y una teórica.
Al hablar de “valores en los agentes del proceso educativo”, quiero sí destacar en la persona del docente.
Un dato técnico, que se pedían requisitos respecto al modo de presentar este trabajo, pero en vista del orden del portafolio entero decidí dejarlo con tal tamaño de fuente.


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