Action-Research
METODOLOGÍA ACTION-RESEARCH.
Definición del Término:
Para comenzar, podemos decir que el término de investigación-acción fue acuñado por Kurt Lewin en 1946 para describir “un proceso de investigación que se modifica continuamente en espirales de investigación y acción” y, que éste ya había sido reconocido por Aristóteles. Hoy en día, se ha adoptado este termino mas a un tipo de investigación relacionada con los problemas prácticos y cotidianos de los profesores. Esta investigación interpreta lo que ocurre en la enseñanza desde el punto de vista de los actores implicados y emplea su mismo lenguaje, en este contexto, la investigación-acción se caracteriza como un proyecto en el aula. El desarrollo profesional, la reflexión desde la práctica y el trabajo cooperativo son parte del proceso de la investigación –acción, a su vez que los profesores han abrazado la investigación-acción como un camino para la construcción de su autonomía. De lo que en la practica representa este termino, nace como consecuencia la “triangulación”, que implica los relatos sobre situaciones de enseñanza desde los enfoques de profesores, alumnos y observadores participantes.
Desarrollo y Contexto:
Si bien la formación de los profesores puede desarrollarse mediante la investigación-acción, hay diferencia entre investigación-acción de primer orden y de segundo orden. Mientras la primera se refiere a la práctica en las escuelas, la segunda se dirige a la práctica en los centros de formación. En ambos casos las formas no son excluyentes y apoyan la capacidad de formación docente. En líneas generales, la investigación-acción se estructura como un proceso de reflexión y experimentación cooperativa, donde se puede optar a distintos métodos de trabajo como estructura base, aplicable a varios sectores, por ejemplo forma de estudios descriptivos, analíticos, interpretativos, de investigación acción, definición de los procedimientos y técnicas a utilizar, recolección de información, investigación participativa, estrategias de reducción de información, análisis de datos, etc. , todo para abordar el problema de cómo adaptarse a las necesidades del alumno y poder así cumplir el rol de docente. La práctica pedagógica, como práctica social, es una práctica contextualizada, en un espacio y un tiempo cultural, cuya finalidad, es la formación individual y colectiva del ser humano. Tal finalidad está mediada tanto por el desarrollo de competencias y el desarrollo de los fundamentos, como por la definición del compromiso ético y político del docente, derivado de su responsabilidad en la socialización, en la transmisión y recreación de la cultura de la comunidad.

Hay que buscar el equilibrio entre el rol clásico del profesorado, como transmisor de información, y la propuesta emergente de la enseñanza para favorecer la comprensión. Esta tendencia social respecto a la educación de profesionales inclinada a relacionar teoría y práctica, necesita del aprendizaje de la profesión docente: a lo largo del tiempo, la formación del profesorado ha consistido, principalmente, en propuestas de “qué enseñar” y menos en “cómo enseñar”, ello acarrea problemas, en cuanto a no saber tomar decisiones en el aula. La consecuencia de esta situación es que los profesores vuelven a enseñar como lo hicieron con ellos. En cambio, una metodología basada en el aprendizaje profesional activo los aproxima a la comprensión del aula en sus dimensiones cognitivas, emocionales y metacognitivas, esto es, de las relaciones sociales entre docentes y estudiantes, así se aprende a cómo gestionar el tiempo y el espacio del aula, comprender las necesidades de aprendizaje de sus estudiantes y a investigar problemas y asuntos problemáticos más relevantes del aula. Pero esto va más allá del profesor, también comprende la función de la investigación en la escuela, sus nexos con los profesores, la investigación educativa (reformas curriculares) y algunos proyectos de investigación realizados por profesores.
Desde esta perspectiva, la práctica pedagógica es una práctica investigatíva, reflexiva y critica, en cuanto evidencia que es responsabilidad de la Escuela, el docente, los alumnos y la manera en cómo se enfrentan los problemas a los cuales todos estos integrantes están expuestos. Esta toma de posición que implica la práctica escolar, requiere de procesos de investigación, para definir los criterios sobre los cuales fundamentar la opción sobre lo enseñable, sobre las reglas del juego para la actuación y evaluación de los sujetos de aprendizaje en un contexto dado; sobre los medios y recursos más coherentes y que promueva la autonomía individual y colectiva, la integración social y, por lo tanto, la superación de las exclusiones. De esta forma, deberá ser un proceso de indagación colectiva rigurosa y sistemática, que haga posible entender y abordar la práctica pedagógica reflexiva y crítica y crear un ambiente de investigación e innovación educativa que se va instituyendo, caracterizado por la presencia de un clima organizacional democrático, participativo y comprensivo, donde los. miembros de la comunidad educativa asumen activamente su compromiso en una relación social pedagógica en la que alumnos y docentes generen escenarios de tolerancia autonomía y solidaridad, condiciones necesarias para la comunicación, mediadora en la construcción de conocimiento y en la construcción de sí mismo.


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