Acción Educativa (Parte 1)

En el año de la Canonización del Padre Alberto Hurtado, ha surgido este año en Chile una especial atención a la obra del Padre Hurtado, es así que las diversas instituciones (Hogar de Cristo, los Jesuitas, CVX, etc...) han querido dar a conocer el legado que nos deja como nación.
En la revista Humanitas, n°39, publicada por la Universidad Católica, la edición correspondiente a los meses de julio a septiembre hacen un estudio en las muchas áreas que trabajó el Padre Hurtado, por lo tanto, en las páginas n° 475 a la 489, aparece el tema "Acción Educativa" recopilada de las tesis y escritos de este futuro santo por el periodista Gerardo Alcalde.
He aquí que rescate algunos puntos interesantes dignos de compartir, analizar y discutir.
Para comenzar algo de su vidad académica.
Alberto Hurtado, para comenzar fue un buen alumno y discípulo, y dio muestra de ésto a muy corta edad, como se puede observar en cartas escritas a sus amigos a los 15 y 16 años. Reflejando que había hecho su discernimiento propio (espiritual vocacional) como también asumido su "autoeducación", sin duda que dela mano de su constante preocupación por los demás.
Estudió Leyes en la Pontificia Universidad Católica de Chile, 1922 y al año siguiente entró a la Compañía de Jesús. Ya en Barcelona año 1927, en Sarria obtuvo el grado de doctor en Filosofía. Es aquí cuando continúa estudios de pedagogía (en Sarria se encontraban los Laboratorios Psicológico y Pedagógico de la Compañía, siendo el centro de formación científica de mayor prestigio. Por problemas de los jesuitas en España (1931), termina en Bélgica los grados de doctor en Teología y en Educación... además realizó estudios de psicología aplicada a la educación en la Universidad Católica de Lovaina.
En la revista Humanitas, n°39, publicada por la Universidad Católica, la edición correspondiente a los meses de julio a septiembre hacen un estudio en las muchas áreas que trabajó el Padre Hurtado, por lo tanto, en las páginas n° 475 a la 489, aparece el tema "Acción Educativa" recopilada de las tesis y escritos de este futuro santo por el periodista Gerardo Alcalde.
He aquí que rescate algunos puntos interesantes dignos de compartir, analizar y discutir.
Para comenzar algo de su vidad académica.
Alberto Hurtado, para comenzar fue un buen alumno y discípulo, y dio muestra de ésto a muy corta edad, como se puede observar en cartas escritas a sus amigos a los 15 y 16 años. Reflejando que había hecho su discernimiento propio (espiritual vocacional) como también asumido su "autoeducación", sin duda que dela mano de su constante preocupación por los demás.
Estudió Leyes en la Pontificia Universidad Católica de Chile, 1922 y al año siguiente entró a la Compañía de Jesús. Ya en Barcelona año 1927, en Sarria obtuvo el grado de doctor en Filosofía. Es aquí cuando continúa estudios de pedagogía (en Sarria se encontraban los Laboratorios Psicológico y Pedagógico de la Compañía, siendo el centro de formación científica de mayor prestigio. Por problemas de los jesuitas en España (1931), termina en Bélgica los grados de doctor en Teología y en Educación... además realizó estudios de psicología aplicada a la educación en la Universidad Católica de Lovaina.

Recepción y Conciliación con el pensamiento educativo de John Dewey
Alberto Hurtado asumió los nuevos aportes de las pedagogías activas, como medios para lograr fines superiores. El emprendió la tarea de "cristianizar" el pensamiento educativo de John Dewey, siguendo el ejemplo de otros que antes de él supieron buscar fuera los aportes que se pudieran integrar al acervo del magisterio de la Iglesia. El asunto no es nuevo, sucedió lo mismo con los escritos de Platón y Aristóteles, pues San Agustin "catolicizó" al primero, mientras que Santo Tomás estudiaba la obra de Aristóteles. Aparece lo siguiente en la Tesis Educación del Padre Hurtado (pag. 19):
"Nosotros nos hemos atrevido a pensar que se podría ensayar un trabajo semejante con la obra de Dewey. El fin de nuestro trabajo o ha sido otro que el de buscar, dentro del sistema pedagógico de nuestro autor, los principios que NO se oponen a la Doctrina, para que los pedagogos cristianos, una vez despejado el camio desde el punto de vista doctrinal, puedan dedicarse a la tarea de estudiar el valor pedagógico intrínseco de estas doctrinas".
Las pedagogías activas parecían imponerse en Estados Unidos y Europa Occidental y eran buscadas también en oras regiones como Iberoamérica, Turquía, China y Japón... por lo tanto, con todo el caracter ideológico que hay detrás, era necesario prestarle atención y valerse de los elementos positivos.
Los cristianos poseen una metafísica consistente, por lo tanto, podían abocarse a buscar la "verdad científica" sin necesidad de divagra sobre posibles fundamentos, como le aconteció al mismo Dewey que siguió diversos derroteros filosóficos a lo largo de su vida, intuicionismo escocés, hegelianismo para terminar pragmatista.
Quizás el gran mérito de Alberto Hurtado como pensador educativo fue el de ser un hombre de su tiempo, que amó su tiempo, y que quiso transformarlo para Cristo.
Alberto destacó cómo Dewey hizo esfuerzos enormes para cambiar la educación de su país, fundando colegios, publicando una infinidad de artículos y libros, impulsando a otros en esta tarea. También significó para Alberto Hurtado contradicciones dentro de la Iglesia y de los demás jesuitas pues desconocían el valor de estas nuevas tendencias educativas. Si Dewey cambiando de doctrinas filosóficas pudo mantener su pensamiento pedagógico, también un cristiano podría recoger sus metodologías incorporándolas en su propia Doctrina. Esto a su vez es posible para Alberto Hurtado pues las metodologías de Dewey nacen de una experiencia real con alumnos y profesores reales y no son fruto de una pura especulación teórica.
Aclarar, para Alberto Hurtado esta filosofía pragmatista de Dewey era en cuanto filosofía inaceptable para un cristiano por implicar:
1.Agnosticismo fundamental con respecto a la "realidad en sí" y con respecto a toda "verdad absoluta".
2.La afirmación de que toda verdad es relativa y nada más que un simple medio para el progreso social (afirmación que es consecuencia de la anterior).
3.La concepción de Dewey acerca de la naturaleza de la inteligencia, la que concibe como actividad pura.
Imcompatible es el rechazo absouto a todo dualismo (negación de la existencia del alma como principio distinto el cuerpo), también la negación del hombre como una realidad distinta del mundo que le rodea (panteísmo).
Una sana y realista pedagogía activa
Lejos de nosotros afirmar que la mera aplicación de ideas como "la educación debe ser activa"; se debe partir de los intereses de los niños; debe ser individualizada; debe adaptarse a las necesidades actuales de la sociedad, etcétera, basten por sí solos para reformar un colegio. Su realización requiere más bien energía considerable y reconcentrada en la práctica de la aplicación.
En pedagogía sucede algo semejante a lo que sucede en la vida espiritual: lo que importa no es saber demasiado, sino gozar interiormente. Este conocimiento vivo, sentido en forma casi connatural, desemboca en la acción. Los santos, los grandes pedagogos, son hombres que han realizado una idea.
(Tesis Educación, pág. 172)
Educar
Primero busco el porque de la educación, ¿por qué educar? La respuesta está dada en último término por la realidad de que nosotros mismos y el mundo estamos inacabados, inconclusos. Pero no sólo esto, Dios nos deja la meta de ser perfectos como El es perfecto. Si todo estuviera acabado, o todo fuera perfecto, ¿qué sentido tendría la educación? Estas cuestiones sólo se pueden plantear desde una filosofía de la educación.
Surge la cuestión acerca de los fines de la educación: ¿para qué educar?, ¿según qué modelo?. En su tesis responde claramente:
El fin primordial de toda educación cristiana es grabar fijament la imagen de Cristo en la mentes juveniles, y quer de ese conocimiento de la Verdad, resulte una vida que sea un trasunto de la Vida verdadera que el Redentor nos mereción con el precio de la suya.
Sin un ideal claramente visto es imposible construir una vida humana de verdadero valer, ya que toda acción no es más que la proyección de un idel. de la naturaleza de mi ideal dependerá el carácter de mi obrar... Allí en Dios está el centro de la vida. De El viene y a El va y el que reconoce esta verdad tiene ya la luz orientadora: su esfuerzo debe consistir en encaminar la vida toda a dejarse poseer por esa luz: mientras más se oriente hacia esa zona luminosa que es El, más se acercará al centro de su vida, más segura estará su existencia.
(Puntos de Educación p29-31)
Una vez visto el fin, para Alberto Hurtado el camino era claro. Había que sumar fuerzas en la tarea de transformación de su tiempo. Esta idea aplicada a la Educación era una prolongación de los Ejercicios Espirituales (ya que el principio del hombre en la tierra), pero no desdeñó los elementos más humanos, es más, en sus consideraciones siempre hay una base que es la consideración del hombre y de la sociedad desde la justicia, y desde la perspectiva propiamente humana de la ciencia y la técnica.
Lo mismo que Dewey, el Padre Hurtado reconoció dos grandes dimensiones sobre las que proyectar la "acción educativa": la personal y la social. Una vez planteado, y sobre todo contemplado, el fundamento teológico que centra la vida del cristiano, se desprenden dos grandes esfuerzos que debe asumir la educación en estas dimensiones individual y social: la búsqueda de la perfección personal y la preocupación por el prójimo, la sociedad.

Continuará, este post con el desarrollo de la perfección personal y de la sociedad...


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